

2.
Es peligroso administrar la epidural si padeces desviación de espalda. FALSO. Cualquier
desviación de espalda aumenta la dificultad de localizar el espacio epidural,
pero no supone un riesgo para la madre ni para el bebé. Si padeces escoliosis
lo más aconsejable es llevar previamente radiografías de la columna para que el
equipo médico conozca la dirección de la desviación y pueda proceder de la
manera correcta. En caso de una desviación muy pronunciada se puede descartar
directamente su uso.
3.
A partir de cierto grado de dilatación, cuando el nacimiento está cerca, no es
posible administrar la epidural. VERDADERO. La epidural es una
técnica anestésica lenta, que tarda en administrarse alrededor de 10 minutos y
otros 20 minutos en conseguir la plena efectividad. Así, si la mamá ha llegado
a dilatar completamente (10 cm de dilatación) y la cabeza está tan descendida
en el canal del parto que se prevé que nazca el bebé en menos de 30 minutos,
normalmente la epidural no añade ventajas al alivio del dolor y sí puede
generar complicaciones.
4.
La epidural te quita las fuerzas para empujar en el momento del parto. FALSO.
Muchas mamás temen perder el control
durante el momento del parto y no poder empujar para colaborar en el nacimiento
de su bebé. Hoy en día, la mayoría de hospitales administran dosis bajas que
permiten que la mujer sienta la presión con cada contracción y mantenga la
fuerza para empujar aunque no sienta dolor.
5.
Con la epidural no sientes la necesidad de empujar en el momento de parto.
VERDADERO.
Lo que sí se pierde con la epidural es
la necesidad imperiosa de empujar que se produce en un parto totalmente
natural. En estos casos, una matrona a la cabecera de la cama te indicará
cuándo es el momento del pujo aunque tú no sientas la necesidad.

7.
Puede provocar dolor de cabeza. VERDADERO. No siempre es así,
pero en ocasiones, una complicación asociada a la administración de la
anestesia epidural es la cefalea, que aparece en un 1% de todas las epidurales.
8.
La administración de la anestesia epidural puede provocar secuelas en el bebé.
FALSO. Una
epidural que funciona adecuadamente no genera por sí sola complicaciones en el
bebé. Los anestésicos utilizados son locales y van al espacio epidural por lo
que presentan mínima absorción a sangre de la madre y prácticamente nula a la
sangre del cordón umbilical que llega al bebé.

10.
La anestesia provoca retención de orina en las primeras horas tras el parto.
VERDADERO.
Uno de los efectos secundarios de la
epidural es la retención de orina, que desaparece una vez los anestésicos
locales dejan de hacer efectos sobre los nervios. Antes del parto, se suele
vaciar la vejiga para dejar mayor espacio al bebé en su trayecto de salida.
Tras el parto esta retención suele continuar, hasta que pasa completamente el
efecto de la epidural, por lo que en ocasiones las matronas colocan una pequeña
sonda hasta que la mamá recupera el control total de la vejiga. Tras más de 12
horas de la retirada del catéter epidural la retención tiende a desaparecer.

12.
La recuperación con epidural es igual que en un parto no medicalizado.
VERDADERO.
Una vez desaparecen los efectos del
anestésico, que suelen durar unas 12 horas como máximo, la recuperación es
totalmente igual. Hasta ese momento se aconseja que la mamá no se levante de la
cama, por si le falta algo de fuerzas en las piernas y que avise si no siente
ganas de orinar. Algunas mujeres presentan dolor de espalda tras el parto
durante varios días lo que suele estar generado tanto por el propio embarazo,
con los cambios fisiológicos a nivel de la columna, como por el parto.
*
Respuestas avaladas por Consuelo García Cebrián, anestesista del Hospital de
Manises, y por la Guía Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal del
Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad.
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